Por Francisco José Durán Baños, Presidente de la Unión de Militares de Tropa (UMT) Con motivo de la Pascua Militar 2026
Sevilla a 6 de enero de 2026
Si hace un año, tras la Pascua Militar de 2025, desde esta presidencia os hablaba de desilusión, desolación, preocupación y olvido, hoy, al cerrar este ciclo, siento que esas palabras se quedan cortas. El sentimiento que recojo al recorrer los cuarteles, las bases y los buques ya no es solo de tristeza; es de profunda indignación y hartazgo.
Hoy, como por desgracia ya es habitual en estas fechas, he vuelto a escuchar a la Ministra de Defensa centrar su discurso en la política de compras, en el “hierro” en vez de en las “personas”. He cronometrado sus palabras: de un discurso de algo más de 15 minutos, apenas ha dedicado 25 segundos a hablar de nosotros como personas.
Vuelve a reiterarse en los infinitos reconocimientos a nuestra labor, a nuestra profesionalidad, entrega y vocación de servicio. Pero, desde mi posición, lo digo claro: esto no es más que un mantra repetitivo utilizado para desviar la atención de la triste y cruda realidad del colectivo militar. Es una cortina de humo para no hablar de la falta de una carrera militar única y digna para la Escala de Tropa y Marinería, para no mencionar la lacra de la temporalidad que mantenemos dentro de las FAS, o unas retribuciones que son propias de latitudes menos afortunadas y no de un país del primer mundo.
En esta Pascua Militar no ha habido nada sobre el fin de la temporalidad, ni condiciones profesionales acordes a la exigencia del servicio, ni reconocimiento efectivo del riesgo, ni estabilidad. Tampoco se ha hablado de una verdadera ley de movilidad geográfica; seguimos siendo la escala con menos recursos para vivir dignamente en un país con una crisis de vivienda urgente. Se nos niega, por parte del Ministerio que ella dirige, el reconocimiento de la profesión de riesgo que va intrínseca en nuestro ADN militar.
UN AÑO DE ESPALDAS A LA TROPA Y MARINERÍA
La realidad, esa que no sale en los desfiles ni en las fotos oficiales, es que 2025 ha sido el año en que el Ministerio de Defensa ha dado la espalda a su Tropa y Marinería.
En materia de salud, ha quedado patente la desidia del ISFAS. Mientras se les llena la boca hablando de la «familia militar», mis compañeros sufren la falta de cribados efectivos para la detección del cáncer, una reivindicación vital que choca contra el muro de la burocracia. A esto sumo nuestra campaña incansable contra el amianto. Hemos tenido que ser nosotros, desde la UMT, quienes alcemos la voz para denunciar que convivimos con este enemigo silencioso. Al menos, gracias a nuestra presión histórica, hemos logrado mejoras en los reconocimientos médicos periódicos.
Pero donde el Ministerio imponía, nosotros hemos puesto justicia. Este año hemos celebrado victorias legales históricas. En la Audiencia Nacional demostramos que no nos tiembla el pulso para ir a los tribunales cuando tenemos la razón. Logramos la anulación de las comisiones de servicio forzosas para el personal que finalizaba su compromiso a los 6 años, frenando una práctica abusiva que desarraigaba a compañeros a punto de salir de las FAS.
En cuanto a formación, frente a su inacción, desde la Unión de Militares de Tropa con nuestro trabajo y aportación hemos ayudado a conseguir la publicación de la Orden EFD/1333/2025, adaptando la Formación Profesional a la enseñanza militar. Mientras otros prometen, desde la UMT conseguimos normativas que cambian vidas y abren ventanas reales a la reincorporación laboral.
EL INSULTO DE LAS RETRIBUCIONES Y LA «SILLA VACÍA»
Este año quedará marcado en negro por la mentira de las retribuciones. Se nos prometió dignidad y recibimos silencio y parches. El Pleno Extraordinario del pasado 17 de diciembre fue la escenificación final de este desprecio: un pleno fallido donde la única respuesta a nuestras familias fue la indiferencia. Han intentado callar bocas con “incentivos” opacos de última hora, limosnas de 100 o 145 euros que he percibido más como un insulto a nuestra profesionalidad que como un alivio. No queremos propinas; queremos sueldos dignos.
La Ministra Margarita Robles ha hecho de la falta de diálogo su seña de identidad. Su ausencia, su “silla vacía” en los momentos críticos donde se debatía el pan de nuestros soldados, fue la gota que colmó el vaso. Por eso, he tenido que dar un paso al frente junto a otras asociaciones y pedir su dimisión. No se puede dirigir a los ejércitos dando la espalda a su activo más valioso: las personas. Hay dinero para máquinas, pero no para las familias.
LA VOZ SILENCIADA DE LAS ASOCIACIONES
Otro año más, nuestro Gobierno se olvida deliberadamente de las Asociaciones Profesionales. Quiero recordar que contamos con una representación legítima, otorgada por la Ley Orgánica de derechos y deberes, y, sin embargo, se nos sigue ocultando.
Se niegan a reconocer con normalidad y sin complejos que existimos, que tenemos voz y que representamos a miles de profesionales militares. Escucharnos y visibilizarnos, tal como hacen con las Asociaciones de Veteranos o de Reservistas, fortalecería a la institución porque la conectaría con la realidad. Pero al ignorar nuestra representación, transmiten un mensaje equivocado: que la dimensión humana del servicio es secundaria y que lo profesional se resuelve solo con aplausos, compromisos genéricos y cifras de despliegue.
La ausencia de las asociaciones profesionales hoy, no solo en el acto central del Palacio Real, sino en todas las plazas donde se celebra la Pascua Militar y en Cuarteles Generales como el de FUTER, deja fuera a una parte esencial de las Fuerzas Armadas. Lo digo alto y claro: cuando falta nuestra voz, la celebración queda incompleta.
COMPROMISO PARA 2026
Seguimos siendo ciudadanos de segunda con uniforme, olvidados en las nuevas Leyes de Función Pública y golpeados por la crisis de la vivienda sin ayuda efectiva del INVIFAS. Seguimos con la espada de Damocles de los 45 años.
Sin embargo, quiero terminar recordando que la UMT es la única luz en la sombra. Si algo ha demostrado este año es que nosotros trabajamos mientras el Ministerio nos ignora. Hemos conseguido la inclusión del personal militar en Protección Civil y dispositivos forestales, y hemos ganado batallas en el COPERFAS a pesar de las trabas.
Los discursos de Pascua Militar se los lleva el viento; la temporalidad, las nóminas precarias y el abandono se quedan cada mes en las casas de cada uno de los miles de soldados y marineros que componemos las Fuerzas Armadas.
En este 2026, bajo mi presidencia, la Unión de Militares de Tropa no va a retroceder ni un milímetro. Si aquellos que deben cuidar a quienes defienden a España no cumplen con su deber, nosotros cumpliremos con el nuestro de defender a quienes la sirven.
Por una retribución justa. Por una carrera digna. Por el respeto que nos hemos ganado.
Francisco José Durán Baños Presidente de la Unión de Militares de Tropa (UMT)
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Una idea sobre “DE LA DESILUSIÓN A LA INDIGNACIÓN: 2025, EL AÑO EN QUE EL MINISTERIO DIO LA ESPALDA A SU TROPA Y MARINERÍA”
Dimisión de la ministra.
Qué insensibilidad!!!!