La asociación profesional reclama al Ministerio de Defensa que pase de las palabras a los hechos en materia de Profesión de Riesgo, conciliación y estabilidad laboral. La UMT recuerda que el militar de Tropa y Marinería es un profesional que exige seguridad jurídica y soluciones reales, no excusas burocráticas.
Sevilla, 06 de octubre de 2026.
La Unión de Militares de Tropa (UMT) valora de forma negativa los resultados del Tercer Pleno del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS). Tras una intensa sesión de debate, el Ministerio de Defensa ha optado por ofrecer únicamente aceptaciones parciales y evasivas ante propuestas fundamentales para el día a día y el futuro profesional de la Escala de Tropa y Marinería.
La falta de compromiso de la Administración ha quedado en evidencia desde el primer momento, especialmente en la justa reivindicación para que la labor militar sea considerada Profesión de Riesgo. Mientras que en las mesas de negociación de la Policía Nacional y la Guardia Civil ya se están manejando cifras concretas, en las Fuerzas Armadas impera el secretismo. La UMT ha exigido información clara y transparente. Sin embargo, tras meses de supuestos trámites iniciados por la Dirección de Personal, el Ministerio sigue sin aportar documentación, escudándose únicamente en palabras.
¿Es aceptable que quienes asumen la defensa del Estado sean los últimos en conocer las medidas para su propia protección profesional?
Durante la sesión, los representantes de la UMT defendieron un sólido bloque de propuestas destinadas a corregir graves deficiencias normativas que penalizan sistemáticamente a la Escala de Tropa y Marinería:
- Compatibilidad de la asignación RED (Propuesta nº 17 2026). La UMT reclamó el fin de la prohibición absoluta que impide a los Reservistas de Especial Disponibilidad trabajar en el sector público sin perder su asignación. Pese a que esta retribución compensa la disponibilidad y no un trabajo efectivo, Defensa rechazó la propuesta, abocando al personal a la empresa privada o al desempleo por negarse a impulsar un cambio legislativo.
- Cobertura ante la pérdida de aptitud psicofísica (Propuesta nº 18 2026). Esta asociación exigió una vía de continuidad, el cambio de especialidad y la protección en el ISFAS para los militares temporales que sufren lesiones en acto de servicio. El Ministerio rechazó la medida, perpetuando un sistema donde un militar temporal pierde su empleo y su medio de vida por la misma lesión que a un militar de carrera le permite continuar.
- Rehabilitación penal y renovaciones (Propuesta nº P26 19 2026). La UMT demostró que Defensa vulnera el Código Penal al utilizar antecedentes penales legalmente cancelados como sanción encubierta para expulsar a militares en sus evaluaciones de compromiso. La Administración se reafirmó en sus procedimientos, negándose a garantizar la seguridad jurídica del personal.
- La conciliación no es un demérito (Propuesta nº P26 23 2026). La UMT denunció los casos en los que un Jefe de Unidad concede una medida de conciliación y posteriormente la utiliza para dictaminar la “no idoneidad” del militar en comisiones de servicio. Aunque se logró un reconocimiento parcial sobre el derecho a conciliar, la Administración se negó a auditar o revisar los informes discrecionales de los mandos.
A pesar del muro burocrático, la UMT logró arrancar acuerdos vitales tras tensos debates y acercamientos de postura. Destacamos la aceptación para modificar el baremo del programa Consigue+ (Propuesta nº P26 20 2026), dando prioridad a los compañeros de mayor edad a los que se les agota el compromiso. Asimismo, se consiguió el compromiso de unificar los criterios en el cómputo del tiempo de servicio para la firma del Contrato de Larga Duración (Propuesta nº P26 22 2026), evitando que a los soldados y marineros se les penalice hasta con dos años de retraso para firmar el Compromiso de Larga Duración por el simple hecho de cambiar de Ejército.
“No podemos permitir que la Administración reconozca la excelencia de nuestros militares en las misiones y los trate como personal desechable en los despachos; exigimos que las leyes se apliquen y se modifiquen para proteger a la Tropa y Marinería, no para precarizarla”, ha señalado Francisco José Durán Baños, presidente de la UMT.
No se pide un trato de favor ni saltarse la legalidad. Se pide algo mucho más básico: que las normas se interpreten con justicia, que se garantice el desarrollo profesional y que no se castigue a quien ejerce sus derechos.
La UMT no cesará en su empeño de llevar estas reivindicaciones a los foros políticos y jurídicos que sean necesarios. Los militares merecen condiciones dignas, carreras reales y respeto institucional.

